lunes, 8 de noviembre de 2010

Ir al cine

A Karla, mi compañera

La paradoja perfecta se transforma en oxímoron:

me ausento en compañía de la multitud.

Cuando iba para no ver,

en las sombras y entre rostros sin rostro,

aprendía a amar.

También cuando vi,

colectivamente,

aprendía a amar y añorar:

We´ll always have Paris.

A la velocidad de la luz

y tiempos estandarizados

viajé y fui otro.

Y también ahora voy,

y aprendo a amar como un loco,

dejándome ir

pero teniéndote a mi lado.

Y seguiré yendo,

ausentándome con todos,

y seguiré aprendiendo a amar

hasta que la película termine.

2 comentarios:

  1. es bello todo lo que encierra el amor, aveces no lo queremos dejar ir porque nos da miedo perderlo todo, porque a veces el todo se va tras el, y como alguna vez escuche, a veces pensamos q ese milagro, el amor, solo nos sucede una vez en la vida. je! q buen blog fer a ver si comentas algo de esta pelicula q se llama Memorias fugitivas (en español). atte Luis Serrano

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